Feminisme

EL DISCURSO QUE NOS VENDE EL PATRIARCADO

El domingo, volviendo a casa después de la concentración en protesta de la resolución de la sentencia del caso Juana Rivas, una mujer de unos cuarenta años señala los carteles que llevaba en mano y me dice con curiosidad: Fridas, ¿qué es eso de Fridas?

Le explico que se trata de un colectivo feminista y que justo ahora volvía de una concentración en denuncia de la justicia patriarcal, ya que recientemente habían condenado a una mujer injustamente por salvaguardar a sus hijos de su padre maltratador. Ella estaba bien enterada porque enseguida identifico que se trataba de Juana Rivas e incluso añadió que lo mejor que se puede hacer en estos casos es matar al marido o pareja, que sale más a cuenta: “Total que para unos años que te encierran, tú y tus hijos estáis a salvo y cuando salgas te van a dar alguna ayuda”. Yo me reí de su ocurrencia, que no era la primera vez que escuchaba, pero que carece de toda realidad. Una mujer maltratada es (casi) imposible que mate a su maltratador, aunque lo llegué a tener en mente y alguna incluso lo intente, debido al fuerte maltrato que ha sufrido que ha acabado con su autoestima, identidad y la ha llevado a un gran desgaste físico y psicológico.

Ella continuó contándome que en Zaragoza, de dónde ella era, era muy frecuente que las mujeres pusieran denuncias falsas, que eso era casi diario, porque así se aprovechaban del sistema que les daba ayudas por ser víctimas de violencia de género y a veces incluso conseguían la custodia de sus hijos. Que, de hecho, ellas se juntaban aposta con musulmanes, gitanos y romanís porque así es más fácil que les den las ayudas y después incluso ellas vuelven con ellos como si no hubiera pasado nada. Hasta me confesó que ella creía que lo hacían a modo de trato, para conseguir las ayudas. Yo pensé, ¿pero qué tipo de ayudas cree esta mujer que reciben las mujeres víctimas de violencia de género? Y, ¿de verdad cree que es tan fácil conseguirlas? Si logran obtener la RAI aún tienen que dar gracias y por 400€ durante 11  meses, como máximo,  no sé si vale la pena pasar por el calvario que supone entrar en el sistema de denuncia por violencia de género. Aún así, puede que penséis que seguramente les salga más a cuenta a las mujeres extranjeras que buscan su regularización pero, ¿cuántos casos encontramos en la actualidad que hayan sido denunciados, aún viendo la gran cantidad de mujeres agredidas y violadas que llegan por el mediterráneo? Muy escasos.

Fuera de mis pronósticos, dicha mujer continuó entrando todavía más en el discurso patriarcal que nos venden a la ciudadanía, en especial a las mujeres, y que nos hace dudar de las unas a las otras mantener-nos unidas. En su discurso entró con el tema de la Manada, me dijo que aquella chica seguro que “debía ir buscando algo porque, sino, no es normal”, y que luego seguramente se arrepintió porque “se tiene que ser tonta para no ser consciente del riesgo al que te expones yendo sola por la noche con una panda de chicos desconocidos”. Y entonces me puso como ejemplo a su hija, una adolescente de unos 15 años que la acompañaba junto su hermanx de 1 o 2 años. Me contó que ella le suele advertir a su hija que si va de fiesta no se emborrache o fume porros, que así solo se está poniendo en riesgo y que esas cosas mejor hacerse en casa dónde se está segura. Que ella le avisa cuando sale de fiesta y se pone faldas tan cortas: “si después se abre de piernas no me venga luego llorando, que si provoca a los chicos y se arrepiente, ella lo iba buscando”, es su problema, mantuviera las piernas bien cerradas.

Yo llegué a un punto, creo que fue cuando empezó con lo de ‘La Manada’, que desconecté. Dejé de concederle más argumentos para desmontar su discurso porque realmente veía que así solo llegaríamos a una discusión y eso es lo que pretende el patriarcado, que unas a otras nos destruyamos. Así que me quede callada aguantando los argumentos tan integrados en esa mujer que casi diariamente escuchamos a nuestro alrededor e intentando mantener la compostura. Cuando terminó solo me vi capaz de decirle “me alegro de haber hablado con usted” pensando que esa mujer me había ofrecido la oportunidad de dar a conocer un ejemplo real de mujer que tiene incorporado des de pequeña el discurso patriarcal y la necesidad que hay de incorporar alguna actuación de sensibilización y de perspectiva de género en la crianza dirigido a ese grupo de edad que comprende a muchas madres, pero también padres, para que corten con el discurso y no lo repitan en sus hijxs.

Ese discurso, basándome en los comentarios hechos por la mujer mencionada, nos viene a advertir a las mujeres de la siguiente injusta realidad: los chicos pueden fumar porros y emborracharse libremente en las fiestas y en cualquier sitio sin peligro, mientras las mujeres debemos hacerlo en un lugar seguro, porque si lo hacemos tenemos luego la culpa de ser violadas por exponernos a ese riesgo. Los hombres pueden ir solos por la noche acompañados de 6 mujeres o más sin preocupación e incluso cierto orgullo, mientras si nosotras vamos acompañadas de 6 hombres o más a solas por la noche lo que vamos buscando que nos violen y a ser tachadas de putas. Y claro está, ellos pueden abrirse de piernas para sentarse más cómodamente, pero si lo hacemos nosotras es una provocación para buscar que nos follen.

El mensaje que deberíamos dar a lxs jóvenes debería ser otro y dotarles des de pequeños de una mejor educación sexoafectiva que acabe con las formas de violencia y dominación que tiene el patriarcado contra la mujer, como son el abuso, las vejaciones y la violación.

Lo triste del caso es que, como hemos dicho, aún se va reproduciendo generación a generación y si no se rompe la cadena no acabaremos nunca con el sistema patriarcal. La pregunta es: ¿Por qué no lo hacemos de una vez? Las mujeres por miedo, inseguridad… Los hombres para no perder sus privilegios y ser cuestionados. El patriarcado ha asegurado estas estrategias para mantenernos dentro de su juego, pero sobre todo lo ha hecho a través del individualismo y la rivalidad. Solo le podremos vencer juntxs y unidxs en la misma lucha. ¿A qué esperamos?

diadelamadre
Font de la imatge: Filustrada

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